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Capítulo 52 ¿Quién es la verdadera amenaza?

  Tan solo fueron unos minutos y Kael ya se encontraba a cientos de metros en el aire. Desde esa altura, las personas en el suelo parecían simples manchas en movimiento; no se distinguían rostros, ni detalles, ni siquiera colores claros. El viento golpeaba con fuerza su rostro y le cortaba la respiración.

  // -- NAAAAa ya valimos queso!!!! Vamos a morir!!!!!-- //

  Kael pensamiento: Ay, ya déjate de llorar... basta con un sape en la nuca a la gárgola y listo... con mi magia creo que podríamos sobrevivir a la caída...

  // -- ?Y quién está hablando de la maldita gárgola que se parece a un drogadicto de latam, adicto a la pasta base? ?Recibiremos nosotros unos buenos sapes de todos los miembros de la mansión!-- //

  Kael pensamiento: Pues a la berga tenemos que dejarnos... estoy seguro de que nos lleva donde los otros ni?os...

  // -- Bien, según el mapa que alguna vez vimos con Freya, nos acercamos al Bosque Indomable por la parte de la costa. -- //

  El paisaje comenzó a cambiar. El aire se volvió más húmedo, más pesado. A lo lejos, el mar chocaba contra los acantilados con un rugido grave y constante. El bosque se extendía como una masa oscura e infinita, cubierto por una niebla tenue que parecía respirar.

  Llegados a cierto punto, la gárgola empezó a descender hacia lo profundo del bosque.

  // -- Y henos aquí nuevamente. Tienes un ligero imán con problemas directamente relacionados con este lugar... -- //

  Kael pensamiento: ?Qué puedo decir? Suelo atraer la atención de las cosas más salvajes y violentas...

  // -- Bien, la situación es así. Analicé todo el trayecto como pediste. Estamos a unos cinco kilómetros de la frontera con Cautares... aun sigue siendo extremadamente peligroso. ?Cómo carajos piensas inmovilizar al enemigo y cuidar de tantos ni?os? -- //

  —Poco a poco... —murmuró Kael en voz baja mientras apretaba los dientes—. Por suerte tengo muchas provisiones y hierbas medicinales en caso de... no puedo creer que todo lo que tengo para mis propias emergencias tendría que usarlo tan rápido...

  La gárgola descendió finalmente y aterrizó frente a un grupo de hombres armados que aguardaban entre árboles retorcidos y raíces enormes.

  —?JEFE, CUIDADO! ?QUé ES ESA COSA?! —gritó uno de los bandidos, retrocediendo un paso con la espada temblándole en la mano.

  —Tranquilos todos —respondió el jefe bandido, levantando la mano con seguridad—. Es el mensajero del mago. Se suponía que debía traernos las instrucciones para poder seguir con nuestro plan... pero esto debía ser en tres días más... cuando secuestráramos más ni?os abandonados en la ciudad de Cautares con el resto de mis hombres...

  La gárgola mostró al ni?o que llevaba en sus garras. Kael, completamente inmóvil, fingía estar inconsciente.

  —?Por qué trajo a un peque?o ni?o?! —exclamó otro bandido, frunciendo el ce?o—. ?Míralo! No resistirá el viaje...

  —Amigo... varios de los ni?os demonio que trajimos no resistieron el trayecto y tuvimos que abandonarlos... —dijo un tercero, con tono frío—. Espero que no tengamos que perder toda la mercancía...

  La palabra mercancía resonó en el ambiente como algo sucio, inhumano.

  El jefe bandido terminó de leer el papel. Sus ojos se abrieron con sorpresa.

  —Cambio de planes —anunció—. Continuaremos sin el mago. Nuestra prioridad es mantener la mercancia viva.

  Apenas pronunció esa última palabra, uno de sus subordinados cayó al suelo con un sonido seco. Luego otro. Y otro más.

  Kael, en el preciso instante en que todos se distrajeron leyendo el mensaje, había disparado dardos envenenados con precisión quirúrgica.

  Los cuerpos comenzaron a desplomarse uno tras otro.

  Cayeron todos... menos uno.

  El jefe bandido logró esquivar el dardo en el último segundo.

  —?Maldito mago de mierda! ??Por qué nos mandó esto?! ?Mocoso de mierda, vas a pagar por esto! —rugió mientras desenvainaba su espada.

  Kael giró la cabeza hacia los ni?os demonio, que miraban la escena con terror absoluto.

  —Escuchen —dijo con firmeza, aunque su voz seguía siendo la de un ni?o—. Manténganse juntos y escondidos. No hagan ruido... con todo el bullicio que se hará vendrán bestias salvajes.

  Los peque?os, aún perplejos, incapaces de comprender lo que había ocurrido en menos de un minuto, solo asintieron en silencio. Sus ojos estaban abiertos de par en par. Se escondieron bajo las raíces elevadas de un gran árbol ancestral, cubriéndose entre ellos.

  El jefe bandido se lanzó hacia Kael.

  Kael llenó su cuerpo con magia, sintiendo el flujo recorrerle los músculos como una corriente ardiente. Sacó su báculo y adoptó una postura defensiva.

  El jefe bandido activó su elemento.

  —?Tierra!

  Golpeó el suelo con un pisotón brutal. Un temblor sacudió la zona. Una roca emergió violentamente frente a él y, con un tajo de su espada cargada de magia, la fragmentó en cientos de pedazos que salieron disparados como proyectiles.

  Varias rocas impactaron contra Kael.

  El dolor fue inmediato y punzante. Aun así, logró mantener su guardia mágica activa, desviando parte del da?o.

  Pero en ese momento, tanto él como el sistema comprendieron algo.

  // -- Enano, prepárate!!!! Este tipo está dispuesto a matar... ya no hay vuelta atrás!!! O lo asesinas... o él te asesinará! -- //

  El aire se volvió pesado.

  El enfrentamiento ya no era un juego.

  Era vida o muerte.

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  .

  .

  .

  .

  .

  1 hora antes, en la ciudad de Cautares

  Tres guardianes corrían por las calles empedradas a una velocidad descomunal. El sonido de sus pasos resonaba entre las casas del distrito bajo mientras levantaban polvo y sobresaltaban a los transeúntes. La gárgola se veía cada vez más peque?a en el cielo, perdiéndose entre las nubes grisáceas.

  —?Maldición! ?La estamos perdiendo! —gritó Holley, apretando los dientes.

  —Si seguimos así terminará llegando al Bosque Indomable y ahí mucho menos la podremos seguir bien —respondió Ken, sin dejar de correr.

  Enta alzó la mirada hacia la silueta lejana del monstruo. Sus ojos reflejaban dolor e impotencia. Sus pupilas felinas se estrecharon.

  —Solo hay una opción... —dijo con voz grave—. Escuchen. Haré un salto presionando magia en mis pies hasta alcanzarla. Me encargaré de destruir el monstruo y, una vez que suelte al joven amo, deberán prepararse para atraparlo.

  Holley lo miró horrorizado.

  —Oye, gato desgraciado, si haces eso perderás casi toda tu magia y morirías al caer.

  Enta giró lentamente el rostro hacia él.

  En su mirada no había duda. No había miedo. Solo instinto puro.

  Un instinto salvaje que protegía a los suyos.

  Holley sostuvo aquella mirada unos segundos... y luego asintió en silencio.

  Cuando Enta estaba a punto de ejecutar la técnica, una presencia irrumpió en su camino.

  El equipo de rango D apareció frente a ellos.

  —?SE?OR ENTA! ??QUé SUCEDIó?! —exclamó Lyris, jadeando.

  —?Qué hacen aquí? —preguntó Ken, sorprendido.

  —Uff... ni nosotros sabemos —respondió Bezal entre respiraciones agitadas—. De pronto Lyris salió corriendo y la tuvimos que seguir... y los encontramos.

  Lyris dio un paso al frente.

  —Coco vino volando hacia mí cuando estábamos comprando. Estaba demasiado exaltado. Solo me pidió que lo siguiera... y llegamos hasta ustedes.

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  —El joven amo fue raptado por una gárgola de magia oscura —explicó Holley con voz firme—. Se dirige al Bosque Indomable.

  Los aventureros rango D quedaron en shock. Sus expresiones pasaron de confusión a incredulidad.

  —?No hay tiempo! ?Debemos seguir a la gárgola! —rugió Enta.

  —?Enta, de verdad estás seguro de hacerlo?! —preguntó Ken.

  —?No tenemos de otra!

  Lyris comprendió al instante que estaban considerando medidas extremas. Su mente trabajó con rapidez.

  —?Coco puede seguir a la gárgola y decirnos dónde se encuentra!

  Los tres guardianes la miraron perplejos. Un segundo después, entendieron.

  —?De verdad puedes seguirla? —preguntó Holley.

  Sin perder tiempo, Lyris alzó la mano se?alando al cielo.

  El cuervo salió disparado en persecución, batiendo sus alas con una determinación feroz.

  —Coco la seguirá y después, con su instinto, me encontrará cerca para mantenernos al tanto —explicó ella.

  Ken soltó una carcajada nerviosa.

  —?Muchacha, eres una verdadera aventurera de exploración y rescate! ?Tienes un gran futuro!

  Enta no dudó. Se arrodilló frente a ella y le ofreció la espalda.

  —Por favor, súbete. Si nos ayudarás, no podrás moverte tan rápido como nosotros.

  Lyris, con un ligero rubor en el rostro, asintió y subió con cuidado.

  Ken miró al resto del equipo.

  —Muchachos... esta es una misión crítica de alta prioridad de los mismísimos se?ores Sungley. Por favor, necesitamos que vayan al distrito bajo de Cautares. En el orfanato se encuentran los se?ores Sungley peleando. Denles la información de lo que haremos.

  Los cuatro aventureros restantes asintieron con determinación y partieron en dirección contraria.

  Por su parte, los tres guardianes comenzaron a correr a una velocidad aún mayor, abandonando la ciudad y dirigiéndose hacia la zona costera del Bosque Indomable.

  Mientras corrían, Enta habló sin dejar de avanzar.

  —Se?orita Lyris, de verdad estamos muy agradecidos por su ayuda.

  —No hay de qué —respondió ella con una leve sonrisa—. El joven amo nos ha ayudado mucho a crecer.

  —Casi parece destino —comentó Ken—. Que justo después de ayudarlos a ustedes, ahora le tengan que ayudar tan rápido.

  —No es momento de relajarse —interrumpió Holley—. Sabes bien el peligro del bosque y, sobre todo, que no sabemos qué nos espera dentro.

  Enta asintió con gravedad.

  —Así es, se?orita Lyris. Mi prioridad en esta misión es que usted y el joven amo salgan ilesos. Si la situación se vuelve peligrosa, por favor retírese de inmediato. Solo con este trabajo de rastreo ya está arriesgándose demasiado.

  El viento golpeaba sus rostros. La línea del bosque se acercaba cada vez más.

  El Bosque Indomable los esperaba.

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  .

  De vuelta en el orfanato

  Tras varios minutos de combate intenso, el lugar estaba devastado. Muros derrumbados, polvo en el aire y grietas en el suelo. La magia oscura flotaba como un residuo espeso.

  El mago, completamente furioso al ver que sus planes se descontrolaban, apretó los dientes.

  —?Malditos héroes de mierda! No importa... ya gasté toda mi energía... tendré que usar eso... de todos modos, cuando los mate robaré toda su energía... ?ajajjajajaja!

  —Si hay algo que me resbala completamente es la opinión de un maldito y asqueroso gusano de magia oscura —respondió Caria.

  —Como lord gobernante de esta ciudad, te condeno a muerte por da?os, rapto e intento de asesinato de múltiples víctimas inocentes —declaró Laret con solemnidad.

  El mago invocó tentáculos oscuros que brotaron desde el suelo y las paredes como serpientes vivas.

  Los dos héroes liberaron su magia.

  Laret desenvainó su espada y, con un solo movimiento cargado de poder acuático, arrasó la mayor parte de los tentáculos.

  Caria se lanzó con velocidad brutal y le propinó una patada voladora al mago, enviándolo contra otro muro que se destruyó con el impacto.

  —Maldito gusano... su magia de oscuridad es casi tan densa como mi magia de tierra... resiste muy bien los golpes... —gru?ó ella.

  El mago se levantó con el rostro desfigurado por odio y desprecio.

  —Ya me hartaron, malditos. ?Es hora de que conozcan su lugar!

  Con una mano apuntó a su propio pecho... y la enterró en él.

  No salió sangre.

  En su lugar, comenzó a brotar un líquido oscuro, espeso, similar al petróleo.

  El fluido emergió de manera descomunal y cubrió su cuerpo. Se solidificó como una armadura de carne negra.

  La presión en el aire cambió.

  Se volvió densa, sombría.

  Aquella magia no solo desprendía poder... desprendía dolor, tristeza y desesperación.

  Porque toda esa energía alguna vez perteneció a inocentes.

  El mago se lanzó ahora con fuerza física. Desapareció de la vista y apareció detrás de Laret, propinándole un manotazo brutal que lo envió contra un muro.

  Caria rugió y atacó con su pu?o de roca. El golpe fue detenido por la mano cubierta de armadura oscura.

  De pronto manifestó un brazo artificial hecho con magia oscura, y con el lanzó una explosión de magia oscura que envió a Caria al extremo opuesto del lugar.

  —?Son una verdadera vergüenza! ??Y estos son los héroes que mataron al Rey Demonio?!

  Laret emergió de los escombros e intentó apu?alarlo. El mago detuvo la espada con la mano desnuda, sujetando el filo.

  Con su otro brazo, Laret concentró magia de agua y lanzó una explosión a presión contra el pecho del enemigo. El impacto lo lanzó hacia atrás, aunque logró mantenerse en pie.

  —?Ese es todo tu poder? No se compara al que acumulé... —se burló el mago.

  Laret lo miró con tristeza.

  —Eres un grandísimo estúpido... debiste haberte dejado matar con ese ataque.

  El mago frunció el ce?o.

  —Así habrías muerto rápido y sin dolor... ahora sufrirás la furia desatada de la declarada mayor enemiga de magos oscuros... Caria.

  Los escombros explotaron.

  Caria emergió con una postura intimidante. Detrás de ella se sentía un espíritu rugiendo con fuerza ancestral.

  —Los dos seres más torturados por magos oscuros están unidos —continuó Laret—. Caria perdió a toda su familia en un sacrificio... y Kahu murió protegiendo a su manada de un grupo de magos oscuros. ?Crees que su contrato se basa solo en poder? Ahora sentirás el verdadero terror... el Pu?o Carmesí.

  El suelo comenzó a resquebrajarse bajo la presión mágica que emanaba de ella.

  El mago, por primera vez, sintió miedo real.

  Sabía que no podía ganar.

  Aun así, concentró energía para invocar criaturas corrompidas.

  —?Mis criaturas del infierno, ataquen todo lo que se mueva! ?Maten a todo aquel que se cruce en su camino!

  —No dejaré que pase ninguna criatura por aquí —declaró Laret, posicionándose en la entrada.

  —Laret, encárgate de los monstruos. Yo me encargo del parásito —dijo Caria.

  Y se lanzó como una bala hacia el mago.

  Caria se lanzó a una velocidad supersónica y le propinó una patada al mago que lo arrastró por gran parte del lugar, destruyendo columnas, bancos y parte de la iglesia contigua al orfanato. La madera crujía, la piedra se partía, el polvo se elevaba en densas nubes grises.

  Pese a tener la armadura oscura cubriendo su cuerpo, el impacto fue brutal. El mago sintió cómo varios de sus órganos se comprimían y desplazaban violentamente dentro de su cuerpo.

  Desesperado y presa del pánico, lanzó una gran cantidad de tentáculos oscuros que envolvieron a Caria, intentando estrangularla.

  Para su sorpresa...

  No logró hacerle nada.

  La piel de Caria estaba tan rígida y compacta como roca viva. Los tentáculos apenas lograban tensarse sobre ella antes de romperse.

  Caria lo tomó del cuello con una sola mano, levantándolo del suelo como si fuera un mu?eco.

  Cubrió su pu?o con magia de tierra. La energía vibraba en el aire.

  —Siente mi pu?o de roca... especial para magos oscuros...

  El golpe impactó en su mandíbula con un crujido espantoso.

  El mago salió disparado hacia el exterior, atravesando muros y destruyendo todo a su paso. Su cuerpo rodó por el suelo entre escombros, dejando un rastro oscuro.

  Apenas pudo recobrar la conciencia, comprendió la magnitud del da?o. Su mandíbula estaba parcialmente rasgada. Varios dientes se esparcían por el suelo junto a fragmentos de hueso. Parte del cráneo había quedado expuesto.

  En ese momento entendió que el Pu?o Carmesí no era una exageración.

  Intentó recomponerse... pero una mano lo sujetó por la nuca.

  Caria ya estaba detrás de él.

  Mucho antes de que él procesara lo ocurrido.

  Comenzó a apretar su cráneo con una presión despiadada. Solo podían escucharse sonidos ahogados de dolor, porque con la mandíbula destrozada no podía hablar.

  El mago intentaba apartar el brazo, pero su fuerza no era suficiente.

  Caria lo levantó con una sola mano.

  Con la otra, juntó los dedos como si fueran una cuchilla y los hundió en la espalda del mago con una fuerza desproporcionada.

  Un sonido seco.

  Su columna se partió.

  El cuerpo cayó sin control al suelo.

  Con sus últimas fuerzas, el mago intentó una última jugada desesperada. Invocó más y más criaturas, lanzándolas todas contra Caria.

  Las criaturas atacaban con fiereza.

  Pero nada.

  Su piel seguía siendo piedra.

  Por otro lado, Laret comenzaba a verse sobrepasado.

  —?Si esto sigue así, se me escaparán varios y podrían da?ar inocentes! —exclamó mientras bloqueaba ataques y repelía criaturas con su espada acuática.

  Tres monstruos lograron escapar por una abertura lateral.

  Laret sintió un nudo en el pecho.

  Pero entonces, refuerzos inesperados llegaron.

  Con valentía y armas de buena calidad, cuatro aventureros de rango D irrumpieron en el lugar.

  —?Gran lord Laret! ?Hemos venido a informar! —gritó Bezal.

  Laret los miró con alivio.

  —El se?or Ken nos dijo que viniéramos. Los tres guardianes y nuestra compa?era Lyris se adentraron en el Bosque Indomable para recuperar al joven amo. Tienen una pista sólida para seguir sin problemas al monstruo que se lo llevó.

  —Muchas gracias por la información, muchachos —respondió Laret.

  —Ahora, si no le importa... tenemos unas ganas increíbles de patear monstruos. ?Nos permite ayudarle? —dijo Arán con una sonrisa tensa.

  —Claro. Hay monstruos para todos —contestó Laret, volviendo al combate.

  Con la ayuda del equipo rango D, las criaturas comenzaron a caer una tras otra.

  Solo quedó uno.

  El mago.

  Agonizaba envuelto en dolor, respirando con dificultad.

  Caria lo giró para dejarlo boca arriba y observar su rostro.

  El mago la miraba con ojos llorosos, desfigurados, pidiendo clemencia.

  Caria lo observó con una frialdad absoluta.

  —Hay una frase que siempre me ha encantado decirle a los magos oscuros en esta situación...

  Se inclinó levemente.

  —?Qué te parece sentir a la muerte que tanto llamaste... ahora en este estado? ?Ahora sabes cómo se sintieron los inocentes a los que silenciaste?

  Alzó el pie.

  Y lo estampó contra su cabeza.

  El impacto fue devastador.

  Fragmentos de hueso, ojos y tejido cerebral se esparcieron por el suelo en una escena brutal que hizo que el aire pareciera congelarse por un instante.

  Cuando la ejecución terminó, el silencio se apoderó del lugar.

  Había un esposo... realmente triste por haber vivido aquello más veces de las que podía soportar.

  Y cuatro aventureros claramente impactados y aterrados.

  Laret se acercó con calma.

  —No se lo tomen personal, muchachos. A Caria no le llaman el Pu?o Carmesí solo por derrotar demonios... es más bien por el castigo que les da a los magos oscuros.

  —Bueno... en cierto modo se lo merecen... —murmuró Elira, todavía pálida.

  Y así, el enfrentamiento con el mago oscuro terminó en el distrito bajo.

  Solo quedaba una batalla pendiente.

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  De vuelta en el Bosque Indomable

  Kael jadeaba con dificultad.

  La sangre brotaba por varias partes de su cuerpo, producto de los ataques de magia de tierra que lo habían tomado por sorpresa. Algunas heridas eran superficiales, pero otras ardían con intensidad, especialmente en el costado y el hombro donde las rocas habían impactado con mayor fuerza.

  El jefe bandido avanzaba hacia él con la espada cargada de magia, la hoja vibrando levemente con energía elemental.

  El aire se sentía pesado.

  La tierra, aún agrietada por los impactos anteriores, desprendía polvo y peque?os fragmentos que crujían bajo las botas del enemigo.

  // -- YA DEJA DE DUDAR O NOS MATARá!!!!!! -- //

  Kael pensamiento: ?No puedo! ?No puedo matar gente!... incluso con ese mago de oscuridad...

  El bandido volvió a golpear el suelo con un pisotón, levantando fragmentos de roca a su alrededor. Su intención era clara.

  Matar.

  No capturar.

  No negociar.

  No advertir.

  Matar.

  Kael sintió cómo el miedo se mezclaba con algo mucho más profundo: un rechazo visceral a cruzar esa línea.

  Detrás de él, bajo las enormes raíces del árbol, los ni?os demonio observaban en silencio absoluto. Sus ojos estaban abiertos de par en par. Algunos temblaban. Otros apretaban los dientes intentando no llorar.

  Si él fallaba...

  No habría segunda oportunidad.

  // -- Enano prepárate!!!! ?Este tipo está dispuesto a matar... ya no hay vuelta atrás!!! ?O lo asesinas... o él te asesinará! -- //

  Kael pensamiento: No... no puedo...

  Su respiración se volvió irregular.

  Su mente oscilaba entre dos mundos.

  El mundo donde había nacido.

  Y este nuevo mundo donde la muerte era una herramienta cotidiana.

  El jefe bandido levantó su espada una vez más, preparándose para lanzar otro ataque cargado de magia de tierra.

  El primer dilema moral de un nuevo mundo se plantaba ante Kael.

  Y esta vez...

  No había entrenamiento.

  No había teoría.

  No había sistema que decidiera por él.

  Solo su voluntad.

  Y la decisión que cambiaría quién sería en este mundo.

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