home

search

Evolución bajo la oscuridad.

  El impacto anterior aún resonaba en el aire cuando Apocalips apareció frente a Kael a una velocidad imposible.

  Un pu?etazo.

  Kael apenas alcanzó a levantar un escudo de Materia X… que se fracturó como cristal bajo presión divina.

  El segundo golpe lo envió atravesando tres estructuras de piedra antes de estrellarse contra el suelo.

  No hubo pausa.

  El terreno volvió a mutar. La ciudad cercana comenzó a deformarse, edificios doblándose como si fueran de carne, calles convirtiéndose en venas pulsantes bajo el dominio ghoul de Apocalips.

  —Aún eres inexperto —dijo el dios descendiendo lentamente—. Tienes poder… pero no control.

  Del suelo surgieron cadenas orgánicas que atraparon los brazos y piernas de Kael. Espinas atravesaron su piel. Sangre y luz se mezclaron.

  Apocalips extendió ambas manos.

  El cielo se oscureció.

  Una lluvia de proyectiles ghoul cayó como meteoritos.

  La explosión sacudió kilómetros a la redonda.

  Silencio.

  Entre el humo… algo brilló.

  Ensure your favorite authors get the support they deserve. Read this novel on Royal Road.

  Las cadenas comenzaron a desintegrarse.

  Kael respiraba con dificultad, pero su mirada había cambiado. Ya no reaccionaba por instinto… ahora observaba.

  Analizaba.

  La Materia X dejó de expandirse caóticamente y comenzó a fluir con precisión. Se deslizó por el terreno contaminado, purificándolo en peque?os círculos de luz.

  —Entonces… así funciona tu dominio —murmuró.

  Apocalips frunció el ce?o.

  Kael se levantó.

  Esta vez, cuando el dios intentó aplastarlo con una ola de carne oscura, Kael no bloqueó.

  Reescribió.

  La Materia X se infiltró en la estructura ghoul, alterando su composición. La ola se solidificó… y explotó desde dentro.

  Apocalips retrocedió por primera vez.

  Kael apareció frente a él, moviéndose con mayor fluidez. Luz concentrada en sus piernas. Materia X reforzando cada fibra muscular.

  Un intercambio brutal comenzó.

  Golpe.

  Bloqueo.

  Contrataque.

  El cielo se partía con cada choque.

  Apocalips adaptó su terreno, creando cuchillas desde cada sombra. Kael empezó a anticiparlas, moldeando escudos curvos que desviaban ataques antes de que tocaran su piel.

  Una lanza atravesó su hombro.

  Kael la tomó… y la convirtió en energía pura antes de devolvérsela amplificada.

  El dios fue lanzado contra el suelo.

  —Interesante… —sonrió Apocalips, limpiando la sangre de su boca.

  Pero el desgaste comenzaba a notarse.

  Kael respiraba pesado. Su marca ardía sobre el pecho. Cada uso de la Materia X exigía más concentración.

  Apocalips elevó ambas manos.

  Todo el campo de batalla comenzó a colapsar hacia un único punto, como si el mundo estuviera siendo comprimido.

  Kael hizo lo mismo.

  La luz comenzó a reunirse a su alrededor, orbitando como peque?as estrellas.

  Ambos flotaban frente a frente.

  El aire vibraba.

  Exhaustos.

  Cubiertos de heridas.

  Pero con la voluntad intacta.

  —Parece que ya aprendiste a usar tu poder… —dijo Apocalips con una sonrisa torcida.

  Kael levantó la mirada.

  —Y tú aún no has visto todo.

  Ambos extendieron sus manos.

  El terreno dejó de moverse.

  La luz dejó de parpadear.

  La energía se concentró en silencio absoluto.

  Y en ese instante comprendieron lo mismo:

  La siguiente técnica… decidiría el destino del mundo.

  Continuará…

Recommended Popular Novels