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Aun que me cueste...

  La noche habĂ­a caĂ­do sobre Tierras Libres.

  Las olas golpeaban suavemente la orilla, reflejando la luna como si intentaran imitar su luz, pero el brillo era tenue, cansado… igual que los corazones de quienes vivĂ­an allĂ­.

  Los chicos, despuĂ©s de una tarde llena de lágrimas y palabras que dolĂ­an más que cualquier herida, regresaron a sus hogares. Noli caminaba en silencio, con los ojos perdidos. Kaelion miraba el cielo, recordando la Ăşltima sonrisa de que tubo junto a kael y lyra, Kira apretaba su mano contra el pecho, deseando que el dolor fuera solo un mal sue?o.

  Aun asĂ­, dentro de todos ellos habĂ­a algo diferente: una esperanza peque?a, dĂ©bil, pero viva. La esperanza de enmendar lo que rompieron… y de encontrar a Zharet.

  Nymeria observaba cĂłmo desaparecĂ­an uno por uno en los portales que ella misma habĂ­a abierto. Su magia brillaba en tonos azulados, pero detrás de esa luz habĂ­a un rostro agotado. Cuando el Ăşltimo destello se apagĂł, la playa quedĂł en silencio, y por primera vez en mucho tiempo, ella tambiĂ©n.

  Se sentĂł frente al mar, dejando que el viento moviera su cabello.

  â€”“Todos se fueron…” —susurró—. “Otra vez me quedĂ© sola.”

  Durante unos minutos, solo se escuchĂł el sonido del oleaje. Luego, se levantĂł y caminĂł hacia su laboratorio subterráneo, oculto bajo la base. Las paredes de cristal y metal estaban frĂ­as, y el aire tenĂ­a un olor a electricidad y memoria.

  EncendiĂł las luces y bajĂł lentamente por las escaleras, hasta llegar a una puerta sellada con runas antiguas. Puso su mano sobre ellas, y un murmullo de energĂ­a recorriĂł el lugar.

  La puerta se abriĂł.

  Dentro, dos figuras dormĂ­an en silencio.

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  La primera era reaper, el viejo robot que Kael habĂ­a querido reparar.

  Su estructura metálica estaba incompleta, pero su nĂşcleo brillaba dĂ©bilmente con un tono dorado. Nymeria se acercĂł, acariciando el cristal del nĂşcleo con ternura.

  â€”“Prometiste volver, Kael… pero al menos algo de ti queda aquĂ­. Ă©l te esperaba, ?sabes? TodavĂ­a lo hace…”

  Una lágrima cayĂł sobre el metal, y por un instante, el nĂşcleo brillĂł un poco más.

  Pero luego Nymeria caminĂł hacia el fondo del laboratorio. AllĂ­, cubierta por una capa de energĂ­a translĂşcida, yacĂ­a una joven de cabello plateado y rostro sereno.

  Lyra.

  Nymeria se quedĂł quieta. El tiempo pareciĂł detenerse.

  â€”“PerdĂłname, ni?a…” —murmurĂł con la voz quebrada—. “TĂş no debiste morir. Ninguno de ustedes debiĂł pasar por eso.”

  Se arrodillĂł junto a la cápsula, y con manos temblorosas tocĂł el vidrio que separaba la vida de la muerte.

  â€”“Te traerĂ© de vuelta, aunque tenga que entregar mi alma… Si eso significa que ellos podrán reĂ­r otra vez, que Kael… pueda verla una vez más, entonces mi vida no importa.”

  Su mirada se endureciĂł, determinada pero triste.

  El laboratorio entero se iluminĂł con los sĂ­mbolos de su hechizo: antiguas escrituras del alma, prohibidas incluso entre los sabios. Cada palabra era una promesa… y una sentencia.

  Porque Nymeria sabĂ­a lo que costarĂ­a.

  SabĂ­a que si seguĂ­a adelante, su cuerpo no resistirĂ­a.

  Pero ya lo habĂ­a decidido.

  Mientras se preparaba para comenzar el proceso, mirĂł una peque?a pantalla al lado de la cápsula. En ella, un registro grabado por Kael aparecĂ­a: su voz sonaba cálida, aunque lejana.

  â€”“Si algo me pasa, confĂ­o en ti, Nymeria. ProtĂ©gelos, como siempre lo hiciste. PromĂ©teme… que no te rendirás.”

  Ella sonriĂł, aunque las lágrimas ya corrĂ­an por sus mejillas.

  â€”“PerdĂłname, Kael… No puedo cumplir esa promesa. No puedo seguir sin devolverle la luz a los tuyos.”

  CerrĂł los ojos, respirĂł hondo y comenzĂł a canalizar su poder.

  El aire se llenĂł de energĂ­a pura, el suelo temblĂł, y una luz blanca emergiĂł desde la cápsula de Lyra.

  Las máquinas chirriaron, el cristal se agrietó…

  Ella abriĂł los ojos, asustada, con el corazĂłn latiendo con fuerza.

  Pero no habĂ­a nadie allĂ­. Solo el eco de su deseo.

  CayĂł de rodillas, exhausta. Aun asĂ­, sonriĂł.

  â€”“Sí… te traerĂ© de vuelta… aunque sea lo Ăşltimo que haga.”

  El capĂ­tulo cerrĂł con la imagen del laboratorio iluminado por el brillo de Heart y la cápsula de Lyra. Dos sĂ­mbolos de esperanza, suspendidos en la oscuridad…

  Y una madre dispuesta a desafiar incluso a los dioses por amor.

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